miércoles, 13 de diciembre de 2017

LA VUELTA DE PEDRO URDEMALES - FICHA LITERARIA

  LA VUELTA DE PEDRO URDEMALES

AUTOR: Floridor Pérez
ESPECIE NARRATIVA: Cuento
PERSONAJES:
PERSONAJE PRINCIPAL:
  • Pedro de Urdemales: es un tipo astuto, un pillo que trata de sacar provecho de toda circunstancia.

PERSONAJES SECUNDARIOS:
  • El pueblino; que intentó burlarse con un calculo ridículo.
  • El atleta; lanzador de bala que quiso burlarse de Pedro.
  • El patrón de las tres flores y sus hijas.
  • Los jinetes que le compraron los chanchos y las colitas de chancho.
  • La abuela que guardaba charqui para Julio y su nieta despistada.
  • La viejita que creyó el cuento del cartero del otro mundo.
  • El jinete que compró a Pedro la "ollita de la virtud".
  • La señora que guardó lo porotos.
  • La señora que guardó la gallina.
  • El hacendado que guardó el chancho.
  • La hija del hacendado que dejó mal parado a Pedro Urdemales.
  • El comerciante que compró el "árbol de plata" de Pedro.
  • El gringo que compró "el huevo de yegua".
  • El tipo que compró "el sombrerito buen pagador".


RESUMEN
UNA VERDAD DEL PORTE DE UN CERRO
Un "pueblino" (tipo del pueblo) queriéndole jugar una broma a Pedro Urdemales le pregunta ¿Con cuantas camionadas podría llevarme aquel cerro alto que tiene una cruz encima? y Pedro le contesta que depende del tamaño del camión, si el camión es de la mitad del cerro necesitará dos camionadas y si es del porte del cerro sólo una. Ja, ja, ja, vaya ocurrencia y forma de librarse de la broma.
LA APUESTA CON UN CAMPEÓN
Un lanzador de bala le hizo una apuesta a Pedro Urdemales. le dijo que si podía lanzar la bala más lejos que él lo invitaría a comer una parrillada.  El deportista trató de engañarlo tirando una pelota de tenis desteñida, en vez de la pelota de fierro, pero Pedro Urdemales, que es tan listo como siempre, lanzó un gorrión que tenía escondido en el bolsillo simulando lanzar una piedra. El gorrión voló tan lejos que Pedro ganó la apuesta. El atleta sorprendido, no podía creer lo que veían sus ojos. Y tuvo que pagar la apuesta, pues Pedro esperaba con mucha hambre el premio a su astucia.
LAS TRES FLORES
En el fundo "Las Tres Flores", donde trabajaba Pedro, vivían tres hermosas niñas; Rosa, Margarita y Jazmín que nunca tenían permiso para ir a las fiestas del lugar. En vísperas de las fiestas patrias nuestro amigo Pedro se comprometió a sacar a la fiesta a las tres niñas. Las apuestas llovieron, un agricultor apostó con Pedro Urdemales que si las llevaba a la inauguración de las ramadas le daría un caballo ensillado, de lo contrario él tendría que cosechar gratis una cuadra de trigo a echona.
faltando poco menos de 2 horas para la fiesta. Se da la casualidad que el Patrón viendo a Pedro (su trabajador) tan elegante, le dijo: ¡ve tú a las ramadas en mi representación yo iré a reparar el canal de regadío que se ha caído, mándame a Ruperto con las tres palas! El astuto Urdemales, aprovechó esto y fue donde las tres hijas y les dijo que el patrón le había pedido que las llevara a la inauguración de las fondas, como ellas no creyeron entonces pedro grito: "Patrón, me dijo que llevara las tres" y el patrón respondió "Sí, las tres y pronto".  Fue con las niñas a la fiesta. Nadie lo podía creer.
LOS CERDOS EMPANTANADOS
El patrón lo envió a vender seis cerdos a la feria, fijándole el precio. Le dijo que si sacaba mayor precio podía quedarse con el saldo. En el camino había un pantano y ahí lo encontró un jinete que le ofreció comprar la piara al precio que su patrón le había dicho, Pedro aceptó con la condición de quedarse con las colitas de los cerdos. Extrañado el hombre, pues nunca había escuchado una propuesta así, aceptó. Luego que se fue el jinete, enterró las colitas acomodándolas muy bien en la parte más dura del pantano. Ni bien terminó de hacer esto, pasó otro jinete que le ofreció comprar a un módico precio los cerdos enterrados en el barro y que el se encargaría de rescatarlos. Pedro aceptó y volvió con ganancias. Rindió cuentas de la venta de los cerdos a su patrón. Mas negocio de colitas nadie le encomendó, y se quedó con la ganancia.
EL CHARQUI PA’JULIO
Una abuelita guardaba muchas cosas, como toda anciana. Dentro de las cosas que guardaba había una bolsa con charqui que reservaba para comerlo en el mes de Julio. Tenía una nieta despistada que preguntaba todo. Preguntó a su abuela para que guardaba la bolsa de charqui y la abuela le dijo pa’Julio. La niña entendió que lo guardaba para una persona llamada Julio.
No se sabe cómo, pero, Pedro Urdemales supo de la bolsa de charqui y un día, cuando la abuela no estaba en casa, tocó la puerta y dijo que venía a saludar a la abuela. La niña le preguntó cómo se llamaba y Pedro respondió que se llamaba "Julio", ante lo cual la nieta le dijo que esperara n momento, entró y sacó la bolsa de charqui y se lo entregó, afirmando que la abuela guardaba eso para él.
EL CARTERO DEL OTRO MUNDO
Pedro Urdemales llegó a un pueblo montado al revés en un burro que había encontrado. Diciendo que era el cartero del otro mundo. Todos salían de sus casas a ver al forastero que gritaba de ese modo. Satisfacían su curiosidad y se volvían a sus casas, pues nadie tenía mensaje para el otro mundo. Pedro ya perdía las esperanzas para ganar alguito con un encarguito para el otro mundo, hasta que una viejita creyó el cuento y le envió a su fallecido marido Juancho un traje y alimentos. Pedro pudo satisfacer su hambre y vestir elegante gracias a la anciana ingenua.
LA OLLITA DE VIRTUD
Estaba Pedro Urdemales calentando su modesta comida a orillas de un camino cuando vio venir a un jinete.  Rápidamente tapó el fuego con tierra y llevando la olla cerca al camino, comenzó a golpear la olla diciendo: "Hierve, hierve ollita hervidora, que no es para mañana si no para ahora". El jinete bajó de su caballo para ver que sucedía. Cuando el jinete comprobó que la olla estaba caliente sin fuego, creyó que la olla era prodigiosa y se la compró a Pedro en mucho dinero. Pedro tuvo suerte de contar con suficiente dinero para comer muchos días y hasta comprarse un par de zapatos usados.
GANAR MUCHO Y PERDERLO TODO
Pedro Urdemales pasó por una chacra y sacó 4 porotos de una vaina y se los puso en el bolsillo.  Al llegar a una casa una anciana el abrió la puerta y Pedro le encargó los porotos. Cuando volvió por sus porotos la anciana le dijo que su gallina se las había comido. Pedro afirmó que los porotos tenían virtud así que se llevó la gallina. Llegando a otra casa dejó la gallina encargada a la dueña, cuando la pasó a buscar al día siguiente, le informaron que un chancho la había matado, entonces Pedro se llevó el chancho afirmando que se había comido a la gallina que tenía virtud. El chancho lo dejó encargado en la casa de un hacendado rico, que tenía una hermosa hija, pero cuando lo pasó a buscar, según dijo el dueño de casa habían hecho chicharrones con el chancho por antojo de su hija. Entonces Pedro quiso llevarse a la hija, pero el padre le pidió que se quedara a vivir en la casa. Así lo hizo y tuvo casa y comida. Un día que la joven se encontraba bañándose en un estanque, le pidió a Pedro que tocara el agua para saber si estaba tibia, cuando se agachó la joven lo jaló y pedro cayó al agua. La joven le dijo: Yo me acabo de bañar así que la virtud de tu cerdo ahora está en el agua si quieres te tomas el agua o te largas de la casa. Pedro lo perdió todo, fue echado de casa.
EL ÁRBOL DE LA PLATA
Pedro Urdemales tenía varias monedas de plata y las puso una a una con delicada paciencia en una mata de espino plantada en un tarro vacío y se puso a descansar en el camino. Un comerciante, que venía en coche por aquel sendero, sorprendido por ver aquella plana rara, le preguntó qué era lo que llevaba. Pedro le dijo que era el árbol de la plata que crecía en tierras lejanas. El hombre ofreció un gran precio por la planta, pensando que podría hacer una gran plantación, pedro accedió vender obteniendo una gran ganancia y siguió su camino.
EL HUEVO DE YEGUA
Pedro Urdemales subía una cuesta con un pesado zapallo cuando de pronto se le cruzó en el camino un “gringo” y le preguntó qué era eso y Pedro le dijo "un huevo de Yegua", el gringo sorprendido le propuso comprarlo y le pidió un precio. Pedro meditó un poco y le dijo 100 dólares, el gringo se lo compró. No avanzó ni veinte pasos y el zapallo resbaló de sus manos y rodó cuesta abajo golpeando un árbol de roble y espantando una liebre que dormía en el lugar. El gringo pensó que había salido del "huevo de Yegua" y corrió detrás de ella gritando "atajen mi potrillo".
EL SOMBRERITO BUEN PAGADOR

Tenía Pedro Urdemales un sombrero de tres puntas.  Un día pasó a la zapatería, pagó unos zapatos por adelantado y dijo que al día siguiente los pasaría a buscar, luego pasó a un restaurante, pagó una parrillada para 4 personas y dijo que al otro día vendría a comerla. Al día siguiente junto con 3 personas pasó primero a la zapatería, se puso un par de zapatos nuevos y luego se tocó el sombrero de 3 puntas y dijo "Ahora paga tú sombrerito buen pagador" luego preguntó ¿Están pagados mis zapatos? Pagados están respondió el cajero. Luego fueron al restaurant, cuando terminaron de comer tocó su sombrero y dijo "ahora paga tú sombrerito buen pagador" y preguntó al mozo está pagada la comida, pagada está señor respondió el mozo. Uno de los señores que era curioso y avaro quiso tener el sombrero virtuoso y ofreció mucho dinero para comprar el sombrero con el cual Pedro se compró zapatos, traje, sombrero y guantes. El desenlace de la historia es que invitó a un hombre de negocios a comer a un restaurante carísimo, probó a que el sombrero pague la cuenta. Esto no sucedió.

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